TEMPUS


Festival de arte y percepción temporal
Cada momento tiene una forma
TEMPUS es una propuesta de identidad visual para un festival de arte y experiencias inmersivas dedicado a explorar el tiempo como fenómeno perceptivo.
El proyecto se aleja de representaciones evidentes como relojes, agujas o calendarios para observar los efectos que el tiempo produce sobre la luz, el color, el espacio y nuestra manera de experimentar cada instante.
Concebida para Les Tres Xemeneies de Barcelona, la identidad se construye como un sistema vivo que evoluciona durante las veinticuatro horas del día. El logotipo, el símbolo y las composiciones cambian según el momento, haciendo que cada aplicación represente un instante concreto.


Proyecto
TEMPUS · Festival de Arte y Percepción Temporal
Servicio
Estrategia de marca, identidad visual dinámica, dirección de arte, diseño editorial, señalética, diseño digital y motion design.
Cliente
Proyecto conceptual
Enfoque
Identidad visual basada en la división del día en 24 módulos, capaz de transformar el logotipo, el color y la composición según la hora, convirtiendo la percepción del tiempo en un sistema gráfico vivo y coherente.
El tiempo no se mira. Se experimenta.
TEMPUS entiende el festival como una experiencia en constante transformación. La persona que accede por la mañana no encuentra el mismo espacio, la misma luz ni la misma atmósfera que quien lo visita al atardecer o durante la noche.
Las instalaciones, la programación y la identidad visual evolucionan a lo largo del día. Cada visitante construye así un recorrido diferente, condicionado por el momento exacto en el que vive el festival.
No existe una experiencia completa de TEMPUS.
Existen tantas experiencias como instantes.


Concepto creativo
Cada momento tiene una forma


El tiempo puede medirse con precisión, pero nunca se percibe de la misma manera.
Un minuto puede parecer eterno.
Una tarde puede desaparecer en un instante.
Una espera puede detenerlo todo y un recuerdo puede condensar años en una única imagen
TEMPUS nace de la relación entre esas dos dimensiones.
El tiempo medido se representa mediante las horas, la retícula, los módulos y la organización sistemática.
El tiempo percibido aparece a través del color, el vacío, el ritmo, el movimiento y la transformación.
La identidad convierte esas diferencias invisibles en un lenguaje visual capaz de evolucionar sin perder su coherencia.
Veinticuatro módulos. Una estructura común.
El símbolo principal de TEMPUS se construye mediante 24 módulos radiantes y equidistantes. Cada módulo representa una hora del día y puede modificar su color, longitud, grosor o intensidad según el momento.
El círculo expresa continuidad, transformación y retorno, pero no pretende funcionar como un reloj literal. No contiene agujas ni números porque su objetivo no es indicar la hora, sino hacer visible el comportamiento del tiempo.
El centro permanece vacío porque el tiempo no puede retenerse.
Solo podemos observar los cambios que produce a su alrededor.a los códigos visuales tradicionales del sector.




Cuatro momentos. Cuatro atmósferas.
El día se divide en cuatro grandes franjas. Cada una posee una energía, una luz y un comportamiento visual diferente.
El amanecer se expresa mediante la calma, el vacío y los tonos suaves.
Durante el día, la identidad alcanza su máxima claridad e intensidad. El atardecer introduce color, emoción y transformación.
Por la noche, el sistema se vuelve oscuro, fragmentado e introspectivo.
La marca no cambia únicamente de color. Cambia de comportamiento.
Una identidad que nunca permanece igual
TEMPUS cuenta con una versión institucional estable, pero su apariencia evoluciona según la hora. El peso, la fragmentación y la construcción de las letras responden a la energía de cada momento.
Durante el amanecer, el logotipo es ligero y silencioso. Al mediodía adquiere mayor presencia.
En el atardecer se vuelve más expresivo y, al llegar la noche, algunas partes desaparecen o se fragmentan.
Todas las versiones son diferentes, pero todas pertenecen
al mismo sistema.


Una campaña que cambia con el día
TEMPUS no posee un único cartel. Su campaña se construye mediante diferentes estados visuales que representan el momento en el que aparece.
Cada versión mantiene la misma estructura, pero modifica el color, el peso del logotipo y el comportamiento del símbolo.
Así, la comunicación evoluciona junto al festival y convierte cada soporte en el registro visual de un instante concreto.






Un espacio que cambia con cada momento


Les Tres Xemeneies no funciona únicamente como escenario, sino como parte del propio concepto de TEMPUS.
Su pasado industrial, la monumentalidad del hormigón y la transformación de la luz a lo largo del día convierten el recinto en una representación física del paso del tiempo.
En el centro del festival, una gran instalación circular formada por 24 módulos luminosos traduce el sistema gráfico al espacio.
Su intensidad y su color evolucionan lentamente, haciendo que nunca pueda observarse dos veces de la misma manera.


Un sistema pensado para acompañar cada instante
Las diferentes aplicaciones de TEMPUS trasladan la lógica temporal a toda la experiencia del visitante.
Las entradas registran la hora de acceso mediante el color y la versión correspondiente del símbolo.
El programa organiza las actividades según las distintas franjas del día y las acreditaciones incorporan combinaciones específicas para identificar horarios, espacios y perfiles.
Cada pieza mantiene la coherencia de la identidad y, al mismo tiempo, conserva la huella visual del momento para el que fue creada.








Diseñado para recorrer el tiempo
La señalética extiende el sistema visual al espacio manteniendo una jerarquía clara y una lectura inmediata.
La tipografía monoespaciada identifica horas, salas y recorridos, mientras que el círculo y la iconografía ayudan a reconocer cada zona.
El contraste, el tamaño de los textos y la disposición de las flechas garantizan que la información siga siendo comprensible incluso cuando la identidad cambia de color.
Así, el sistema acompaña al visitante sin interrumpir la experiencia espacial del festival.




Mostrar el tiempo antes que explicarlo
La dirección de arte se centra en los efectos que el tiempo produce sobre el espacio y las personas.
La fotografía utiliza arquitectura monumental, sombras prolongadas, niebla, reflejos, estelas de movimiento y cambios
de luz para representar una experiencia en constante evolución.
Las personas aparecen pequeñas frente a los espacios, reforzando la escala y la sensación de estar atravesando algo que no puede detenerse.
Más que documentar las instalaciones, las imágenes buscan capturar la atmósfera de un instante irrepetible.


Una identidad preparada para cualquier momento
La identidad digital de TEMPUS responde a la hora real en la que cada persona interactúa con el festival.
La web modifica automáticamente el color, el símbolo y la versión del logotipo, haciendo que la experiencia digital evolucione junto al espacio físico.
La interfaz mantiene una navegación clara y minimalista, mientras que el sistema temporal adquiere movimiento mediante transiciones, animaciones y contenidos generativos.
La identidad no se limita a representar el tiempo. Funciona dentro de él.





TEMPUS entiende el diseño como una forma de hacer visible el cambio.
Medir el tiempo.
Percibirlo.
Habitarlo.
Y descubrir que cada momento tiene una forma.
